Daniel Giraldo: “No me gustó la forma como salí del Cali”

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El mediocampista vallecaucano, actual jugador de Independiente Santa Fe, en un extenso diálogo con De Grueso Calibre, recordó el mal trato que recibió un referente como Mario Yepes cuando dirigió a la institución ‘azucarera’. También, las rechiflas hacia Harold Preciado luego de haber sido campeón y goleador, y compartió que “la hinchada del Cali es injusta”. Estuvo cerca de firmar con América. Además, comentó todas las veces que el fútbol lo ha hecho llorar.  

Por: John Alegrías 

Escuchar el interior es un consejo al que recurren muchas personas en el mundo con la idea de navegar en respuestas y reflexiones que ayuden a tomar decisiones que encausen el tiempo venidero hacia lugares prometedores. En el fútbol, como en la vida, es una situación que pasa a menudo. Es prácticamente una constante en la trayectoria de los futbolistas, los cuales están abocados a aceptar propuestas, rechazar condiciones, implementar cambios, gestionar adaptaciones, sufrir naufragios… Y todo en medio de una prudencia que desde afuera es acechada. 

Daniel Eduardo Giraldo Cárdenas (1 de Julio de 1992), es uno de los nombres que hace parte de aquellos testimonios fehacientes en el mundo deportivo que tienen como causa la famosa frase “dejarse llevar por lo que sientes”. Fue así como inició su gusto por una pelota, la cual despertaba en él sentimientos de bienestar, felicidad y tranquilidad. Disfruta como nunca cuando llega la hora de saltar a un campo de juego, pues es ahí donde materializa un sueño de infancia y un anhelo familiar. 

“Pienso que el gusto al fútbol fue por mi padre. Él siempre me decía que el sueño de él había sido jugar fútbol. Lastimosamente no se le dio, pero siempre estuvo apoyándome desde muy niño. Jugué en escuelas de barrio y también intercolegiados con el equipo de la escuela. Fue ahí, en el colegio Americano, donde un profe me dice que si no quería irme a probar al Deportivo Cali, a la edad de 8 años, y tuve la opción de quedar hasta llegar a la profesional sobre los 17 años” rememoró en diálogo con De Grueso Calibre. 

Daniel Giraldo, surgido de la cantera verdiblanca, es hoy en día centrocampista del Independiente Santa Fe, club al que llegó para el segundo semestre del 2019 luego de una destacada actuación con el Deportivo Pasto que orientaba Alexis García, con el que pudo disputar la final en el Apertura de ese año, siendo derrotados en disparos del punto penal por el Atlético Junior, cuadro que partió como favorito pero al que le tocó sufrir frente a un conjunto volcánico férreo, combativo y atrevido en el cual se destacó sobremanera Daniel Giraldo, quien estará vestido de cardenal por lo menos hasta mediados del 2021. 

Momentos de no creer en el fútbol base: “En el fútbol base siempre vas a tener momentos difíciles. Más en el Deportivo Cali, donde hay tanta competencia. Recuerdo que, a pesar de que mi familia es de clase media, siempre hubo sacrificios: de ir en bus, que tu madre te acompañe o de caminar desde Comfandi hasta el Icesi para poder abordar un transporte. Una vez recuerdo caminé desde la Universidad del Valle hasta donde yo vivía porque tenía mucha tristeza debido a que no fui seleccionado para la Selección Valle. Todo el camino me fui llorando. Pero de todo eso se aprende a luchar y perseverar. Todos tienen un camino distinto y yo cuando juego recuerdo todo eso difícil que viví para darlo todo con el ánimo de crecer”. 

Combatir las tristezas. “No pensé en renunciar, pero las tristezas que llegaron estropeaban los sueños y anhelos. Estar en la selección Valle era lo máximo del fútbol base y eso me dio mucho dolor. No obstante, nunca pensé tirar la toalla. Eso no ocurrió. Hice el duelo y al otro día lo daba todo a la hora de entrenarme”. 

Américo Orbes como pilar en su desarrollo futbolístico y personal: “Con todos los profesores estoy agradecido, pero hay uno que me marcó: Aérico Orbes (QEPD). Él me recibió desde niño, me enseñó principios, valores y aparte que en lo técnico influía mucho porque lo entrenaba bastante. Américo era increíble. Muchos jugadores, hasta la generación 95’ o 96’ van a hablar del profe porque dejó una huella y proyectó a varios. Más que la parte futbolística era la parte humana, ahí marcaba diferencia. Muchos pensamos que va a ser difícil que salga otro formador así. Vivo agradecido con él y también con el profesor Jorge Cruz, quien confió en mi a la hora de hacerme debutar, de darme la oportunidad. Son dos profesores que dejaron huella en mi formación”. 

El debut profesional en Magangué frente a Real Cartagena: “La forma en que me tocó fue llamativa. La dupla que venía jugando era Belalcázar y Chará. Andrés Pérez estaba lesionado, Cuéllar en selección juvenil de Colombia. El caso es que de un momento a otro Bréiner se lesiona y el profe Jorge Cruz me dice que iba a jugar. Me dio alegría, pero también temor porque el debut genera eso. Y más en un partido difícil, por las condiciones de ese estadio. Ya estando allá intentaba estar relajado, pero era complejo. Me acuerdo que estaba en la habitación con Felipe Chará, él me aconsejaba, me decía que hiciera lo que sabía. También Jonathan Álvarez me habló. Ellos dos estuvieron ahí, además de ‘Chalo’ Martínez, que era el capitán. Por fortuna lo hice bien”. 

El talento que no llegó y el que lo descrestaba: “Había un volante que jugó con nosotros, Collins Belalcazar. Jugaba muy bien. En nuestra categoría era un jugador especial. Incluso a veces lo subían a otras categorías. Luego, el jugador que más me impactó, porque lo vi desde los 8 años que llegué y decía que jugaba mucho era Fabián Castillo. Hicimos todo el proceso con él, Jeison Murillo y otros. Fabián en los entrenos demostraba una diferencia que se notaba. Hoy en día ha conseguido muchas cosas y en ese momento en el fútbol base todos lo advertían”. 

El jugador que tiene como referente en su posición. “A mí siempre me ha gustado el juego de volantes de primera línea con características mixtas. Me gustaba mucho, cuando yo lo hacía de interior, Andrés Iniesta. Era increíble todo lo que hacía en el campo. Hoy en día tengo preferencia por Toni Kross y Luka Modric. Son muy inteligentes, buenos pasadores y son top a nivel mundial. Los admiro”. 

Irse del Deportivo Cali a Portugal en 2014. “Básicamente tenía que vivir el momento del fútbol europeo. Yo estaba muy bien en Deportivo Cali. Había cumplido mi sueño de niño en debutar con el equipo de mis amores, el que me formó y quería. Una vez me establecí en el equipo profesional, veía que jugaba un partido, no me ponían en dos, me daban un tiempo en otro y jugaba por raticos. Entonces llegó el inicio del 2014, donde veía que podía consolidarme, pero Deportivo Cali contrató a Gustavo Bolívar y John Viáfara. Dije que iba a ser difícil pelear un puesto porque eran jugadores de más recorrido, que si los traen es porque no van a ser suplentes. Por eso pedí que me dejaran salir y se dio la oportunidad de jugar en el Olhanense. Sirvió porque tuve continuidad, pero las cosas no se dieron para establecerme”. 

Salir del cuadro azucarero repentinamente. “La junta me quiso. A mí se me acababa el contrato para junio de ese año. Estuve firme y fuerte. Dije que me iba. Tomé la decisión de salir. El profe Leonel Álvarez no me dijo nada, pero me dio a entender todo cuando contrató a esos dos jugadores. Además, estaba Andrés Pérez, Gustavo Cuéllar y Juan David Cabezas. Fue difícil salir porque estaba acostumbrado a convivir en el club. Pero así es la vida y el fútbol, hay que tomar decisiones y esa fue la que escogí”. 

La experiencia en Portugal. “Fue un cambio drástico. Siempre dije que la diferencia del fútbol nuestro con el de Portugal es que allá juegan mucho más vertical, más rápido. Lo comentaba con amigos que sentía que me pasaban por el lado pues controlaba y tenía varios jugadores encima. Eso me sirvió para jugar más rápido y dinámico. Por otro lado, encontré una nueva cultura que aportó mucho en lo personal. Pude disputar partidos contra jugadores como Gonzalo Guedes (Valencia), y Renato Sánchez (Lille), jugadores a los que se le veía su habilidad. Guedes me sorprendió en su momento. También pude enfrentarme a Otávio (Porto) que era muy bueno y hoy hace parte de la primera del Porto. Se les veía el potencial pese a los jóvenes”. 

Quedarse sin comida en la ciudad portuguesa de Olhão donde vivía: “Convivía con Jorge Gonzáles, otro colombiano. Él vivía enfrente de mi apartamento. Una vez llegamos de un partido y no teníamos en la casa comida. Nos tocó caminar como a la media noche hasta un supermercado. Ese día nos reíamos porque teníamos plata, pero hicimos una larga travesía, como de 45 minutos, debido al hambre luego de un viaje extenso en bus. Mucha gente sueña con Europa, pero a veces no es como lo piensan. Para llegar allá hay que ir a clubes bien estructurados en lo económico, que tengan las condiciones para poder adaptarse. Estoy agradecido con el club en el que estuve, pero no brindaba las mejores condiciones y, aun así, pude aprovecharlo”. 

La horrorosa salida de Mario Yépes como técnico verdiblanco: “La verdad, la salida del profe Mario Yepes fue muy triste. En mi caso, con él me fue muy bien. Me dio continuidad, incluso por encima de Abel Aguilar que era jugador de selección. Ese momento fue triste. En estos días me metí a un en vivo de Instagram que estaban haciendo Máyer y Álex Viveros. Ellos decían que la hinchada del Deportivo Cali es injusta, y pienso que es así. No puede ser que una persona que es ídolo nacional, ídolo de nosotros los hinchas y referente para todos, haya tenido que vivir ese trato. La forma como salió no fue la mejor. Muchas veces esperamos a técnicos extranjeros y a otros que no tuvieron un pasado en la institución, creo que pudieron darle un poco más de tiempo al profe Mario Yepes. Él venía con ideas nuevas, con un futbol ligado a lo moderno. Sabemos que muchas veces las cosas no se dan, pero esa no era la forma. A nosotros los jugadores nos dio mucha tristeza, porque eran los que lo representábamos en la cancha. Debimos apoyar más lo nuestro. No valoramos lo que se tiene”. 

El partido contra Bucaramanga en 2017 que lo hizo llorar. “Fue una de las veces que he llorado por el fútbol. En ese semestre jugué mucho, tuve mucha continuidad y era algo que no me había pasado en la institución. Jugué todo el torneo de titular. En ese partido no nos entraba. Pateamos de todo lado. Pegó en el palo. Si ese partido se ganaba, veía ese equipo fuerte para pelear el título. Fue triste. No merecíamos haber perdido esa serie. Ese día vi como reprocharon a Harold Preciado. No lo entendía. El recién había salido campeón, goleador y referente. Dio un título e igual la gente se metía con él. Uno no lo comprende, pero así es el fútbol. Ese día el profesor Mario no habló nada. Hubo silencio total en el camerino y muchas lágrimas”. 

Otra salida, otro portazo en 2018 con Deportivo Cali. “Fue doloroso. Quizá para las personas que estaban ahí. Yo no era del agrado de ellos, no les gustaba mi forma de juego. O no sé qué pasó. En Deportivo Cali me entregué, traté de hacer las cosas bien, incluso en una posición que no era la mía, como lateral. Jugué contra presiones, chiflidos y murmullo de la gente. Me sacrifiqué y no lo hice por mi sino por el club. El técnico Pelusso me pidió el favor porque no contrataron lateral derecho para el primer semestre y lo hice con amor, tratando de ayudar. No me gustó la forma como salí. Los directivos que estuvieron ahí no hicieron ningún esfuerzo. Pregunté en junio si me iban a renovar porque se me vencía el contrato en diciembre, pero me dijeron que en las mismas condiciones, pero obviamente lo que uno busca es progresar y avanzar. Llegó fin de año donde me comunicaron que no iban a contar más conmigo”. 

Las intenciones para jugar con América de Cali en 2019. “La campaña con Pasto fue muy buena y producto de eso, se dieron algunas conversaciones. Entre ellas estuvo la del América. Había interés. La verdad que era difícil para mí ir a jugar allá, pero uno es profesional y en este deporte hay que pensar en la estabilidad familiar. Ellos hicieron preguntas, pero no trascendió la posibilidad”. 

Llegar a Santa Fe y la imagen de Harold Rivera. “Tuve mucha alegría cuando se dio lo de Santa Fe. El que me dio la opción de venir fue Patricio Camps. Luego llegó el profe Harold, en un momento difícil, pero demostrando su sabiduría. Tiene conceptos muy claros y así lo transmitió al grupo haciendo que la plantilla se sacudiera. Nos dimos cuenta que había jugadores muy buenos. Estuvimos a un paso de pelear el cupo a la final. Este proceso acá en Bogotá ha sido muy positivo. Subí mi nivel, encontré continuidad. Acá los hinchas me cogieron aprecio y eso lo valoro. Santa Fe es un equipo grande, jugar en la capital es un plus para cualquier jugador. Eso hay que aprovecharlo y corresponderlo”. 

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