Jesús Arrieta, de las corralejas a los ‘azucareros’

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El único futbolista profesional brotado de San Marcos, Sucre, es el nuevo delantero del Deportivo Cali. Se une como refuerzo a David González, Harold Gómez y al uruguayo Hernán Menosse.

San Marcos está circundado por los ríos Cauca y San Jorge. La ganadería y la agricultura son las principales actividades económicas de la pequeña región cuya población no llega a los 60.000 habitantes. “Es un pueblo donde todo mundo se conoce y eso es lo que me gusta al llegar acá, que toda la gente te reconoce y destaca todo lo que has hecho. El 27 inician las fiestas, las cabalgatas y las corralejas, pero a mí no me gusta montar a caballo”, cuenta Arrieta, el nuevo delantero del Deportivo Cali en diálogo con De Grueso Calibre y AS Colombia.

Jesús David Arrieta Farak (10 de enero de 1991), convencido de las complejidades se surgir en el fútbol desde un pueblo sin referentes en balompié profesional, migró hacia Medellín, donde ya se encontraba asentada su hermana, cursando Ingeniería Química. En la capital antioqueña, se mostró en el Pony Fútbol y luego se vinculó a las divisiones menores de Atlético Nacional. También, alcanzó a hacer un semestre de Administración de Empresas, pero se decidió por los goles, por consolidar su ideal de vida. El 2 de enero se vinculará al equipo que estará orientado por el uruguayo Alfredo Arias, a disputar la posición con el argentino Juan Ignacio Dinenno.

Atlético La Sabana, Atlético Nacional, Deportivo Rionegro, Alianza Petrolera, Jaguares de Córdoba y en los peruanos Unión Comercio y Ayacucho, son los clubes en los que ha militado Arrieta. Su más reciente experiencia fue con el Caracas F.C., con el que logró el bicampeonato y celebró 34 goles en 14 partidos, y uno más por la Copa Sudamericana.

La llegada al Cali: “Estoy muy contento. Siempre trabajé para llegar a un equipo grande y Dios me exaltó con la llegada al Deportivo Cali. Desde hace rato me venían haciendo seguimiento. Propusieron mi nombre y al técnico le gustó. Todo se dio muy rápido. Ahora estamos para grandes cosas en el 2020”.

Sus virtudes: “Puedo jugar como 9 o como segundo atacante. Soy potente en el juego aéreo, tengo mucha movilidad en el ataque y sacrificio”.

La disputa de la posición con Juan Ignacio Dinenno: “Me llevé un deco de Colombia para Venezuela y me veía todos los partidos de la Liga colombiana. Allí conocí a Dinenno. Es un goleador de los que no perdonan”.

Venezuela: “Caracas es un equipo muy grande en Venezuela. Me cumplieron en todo. En las diferentes ciudades siempre hay hinchas del equipo y me acogieron muy bien. Gracias a Dios me ayudaron en todo y pude estar bien”.

Dejar el pueblo para luchar por sus sueños: “Desde pequeño me fui para Medellín y mi mamá me acompañó, luego de que le dije que quería ser futbolista y que en el pueblo no veía por dónde. Apenas tenía 11 años. Jugué dos veces el Pony Fútbol con la escuelita del colegio en Calasanz. Mi hermana ya estudiaba Ingeniería Química en Medellín y luego del Pony Fútbol, me vinculé al Nacional. Mi papá es veterinario y nos ayudó mucho. Luego, de que terminé el bachillerato, hice un semestre de administración de empresas, pero elegí el fútbol. Soy el único profesional de la región. Pero hay niños que vienen surgiendo, uno de ellos está en la Sub-15 de la Selección Colombia”.

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